He de reconocer que me daba mucho apuro abordar Timeless. Su existencia llegó a mis oídos a raíz de la noticia sobre la denuncia por plagio que el padre de El Ministerio del Tiempo, Javier Olivares, había interpuesto a los "creadores" de la primera, NBC, Sony y la pareja compuesta por los semi desconocidos guionistas Eric Kripke y Shawn Ryan, e inmediatamente se convirtió para mí en serie maldita. No ha sido hasta esta pasada Semana Santa que, por mi deber ante mis lectores, he llevado a cabo mi penitencia y he revisado todos los capítulos de la primera temporada (Netflix) y los tres que llevan emitidos de la segunda (MovistarPlus). Intentaré arrancar con la mayor objetividad posible, sin comparaciones ni sarcasmos.
Timeless (NBC) narra las aventuras de Lucy Preston, una historiadora que vive para su carrera profesional; Wyatt Logan, un delta force que se culpa de la muerte de su mujer, asesinada tras dejarla en la cuneta de una carretera a raíz de una discusión de pareja, y Rufus Carlin, un ingeniero del MIT. Los tres, contratados por Mason Industries, viajan por el tiempo en una nave diseñada por esta compañía para intentar acabar con un cuarto viajero, Garcia Flynn, en teoría el único superviviente de una expedición anterior, que se dedica a ir saboteando momentos claves de la historia de los USA por algún motivo que conoceremos poco a poco. Detrás de todos estos viajes, el gobierno de Estados Unidos y una organización secreta llamada Rittenhouse (aunque nada tenga que ver con el astrónomo)
Cada episodio, como tantas series de género clásicas, siguen dos tramas: la que empieza y acaba en cada capítulo, y la que se va extendiendo y casi apoderando de la serie a lo largo que avanza . En la primera, nos vamos encontrando de forma aleatoria con pequeños y grandes momentos de la Historia, casi siempre Norteamericana, como el asesinato de Abraham Lincoln, el Watergate o la defensa de El Álamo (nada que no hayamos visto ya en otras películas o series hasta la saciedad), por los que los viajeros deben transitar con la menor injerencia posible. Y la segunda, un continuo ir y venir de agencias y organizaciones a cual más opaca, y que se alternan los genéricos del bien y del mal en estado puro por mor de la Humanidad (como en todas las series de conspiraciones).
Como podéis observar, nada nuevo, y si nos agarramos al subgénero, el del viaje en el tiempo, tampoco es que Timeless se presente como un hallazgo del género, ya que da solución a sus cuestiones más característicos de un forma bastante burda. Léase la nunca explicada máquina del tiempo (y su bote salvavidas) que utilizan sus protagonistas, la alternancia de efectos mariposa (unos se producen, otros no tienen efecto) que resultan tras cada viaje, y la falta de explicación de numerosos objetos y personajes clave que aparecen y desaparecen por arte de magia o por fallo de rácord.
En resumen, una serie del montón con la que pasar un rato entretenido y sin exigencias siempre y cuando, claro, no hayáis visto la magnífica El Ministerio del Tiempo, a la que intenta "rendir tributo". De ser así, os recomiendo que olvidéis cuanto antes estas líneas y esperéis con fruición (y ganas de comentar) a mi próximo post, que no será tan inocente como éste 😈.
Blog especializado en viajes en el tiempo que analiza cómo aborda el cine, la televisión y la literatura este apasionante subgénero de la ciencia ficción
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lunes, 2 de abril de 2018
Timeless, a secas
Publicado por
Unknown
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4/02/2018 06:43:00 p. m.
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lunes, 2 de marzo de 2015
El Ministerio del Tiempo: ciencia ficción made in Spain para público inteligente
Seguimos en racha. Después de dos grandes novelas en castellano -Tempus y El Mapa del Tiempo-. y a la espera de que se programe en abierto la obra teatral de Hanky Panky, de Daniel Sánchez Arévalo, nos llega otra ficción patria sobre viajes en el tiempo, en este caso en forma de serie. El Ministerio del Tiempo se asomó por primera vez desde TVE el pasado martes, esperemos que para quedarse. A diferencia de los anteriores títulos, que coinciden en tomar Londres como escenario, éste corre el riesgo de apostar por España, y acierta.
No vamos a negar que, al margen de esta novedad, El Ministerio del Tiempo bebe de muchas fuentes del género, especialmente de Torchwood, y que recurre a la mayoría de sus tópicos. Pero los adapta magistralmente a nuestra cultura creando un híbrido más que atractivo. Y es que, quieras que no, te toca más la fibra que un crononauta del 2015 en el Madrid del sXVIII vacile al personal diciendo que se llama Curro Jiménez, que ver a Marty McFly haciéndose pasar por Clint Eastwood en el Lejano Oeste. ¿O no? Si, además, el personaje en cuestión está interpretado por Rodolfo Sancho, hijo del actor que daba vida al bandolero (Sancho Gracia) ya tenemos gracia para un buen rato...
No perdamos de vista a los secundarios. El subsecretario de Misiones Especiales (Jaime Blanch), el bedel, la secretaria Angustias (Francesca Piñón), el mujer de los artilugios (Cayetana Guillén Cuervo, alias Irene Larra)... en los que nos detendremos en próximos post pero que, ya desde el minuto uno, nos ayudan a definir el marco por el que se moverá la historia tanto a escala logística —grande la puesta en escena del Ministerio en sí a lo "Men in Black"— como en la de contrapunto cómico —son funcionarios españoles, con toda la guasa que viene de serie—.
Pero no sólo es magistral el diseño de personajes y la maquinaria que les rodea para permitir los viajes en el tiempo —"Todos los gobiernos tienen algo que ocultar, el español sólo uno y es muy antiguo", como llega a decir el personaje interpretado por Jaime Blanch—, también la trama. En el primer episodio no sólo pudimos asistir a la conformación del grupo protagonista y su misión, sino que pudimos presentar la primera de ellas y tomar el pulso al tono de la narración.
Esta narración está tejida con hilo de oro y combina con cálculo cuántico las dosis de humor con la ingeniería del viaje en el tiempo. De esta manera, sus guionistas enlazan la explicación del mecanismo de puertas del ministerio para viajar a otras épocas —léase para los que nos gustan los viajes en el tiempo, agujeros de gusano—, con las consecuencias más mundanas de ésta: "Te tengo que enseñar a usar un Tampax, ya verás que con los saltos se te descoloca la regla una barbaridad", llega decir Cayetana Guillén Cuervo a una de las novatas temporales.
Y lo mejor de todo es que "El Ministerio del Tiempo", al menos el primer capítulo, no es para nada autocomplaciente. No se conforma con los guiños anteriores, sino que se anticipa a muchas de nuestras preguntas, tomando a su público, a diferencia de otras series españolas, como un público inteligente. Hay muchos ejemplos de ello. Destacaría quizá la escena del funcionario que, cuando se siente de bajón, visita constantemente el momento en el que su equipo gana la liga; o la ojeada a la construcción del acueducto de Segovia, con un tufillo a "Perdidos" más que estudiado.
Aún así, los guionistas (el fallecido Pablo Olivares, y su hermano Javier) dejan otras tantas cuestiones sin resolver para darnos que pensar y, espero, seguir sorprendiéndonos en próximos capítulos.... Por eso lo dejo aquí, porque esta noche los funcionarios del tiempo tienen que pasar la reválida y a nosotros todavía nos queda mucho por hablar de esta serie desde en Las Fronteras del Tiempo.
El Ministerio del Tiempo engancha ya al principio. El reclutamiento del equipo protagonista, a lo "Liga de los hombres extraordinarios", no podría estar mejor planteado: un tercio de Flandes (Alonso Entrerríos, interpretado por Nacho Fresneda), la primera estudiante universitaria del s.XIX (Amelia Folch, a la que da vida Áurea Garrido) y un operario del Samur del 2015 sin nada que perder y mucha, pero que mucha curiosidad (Julián, en las manos del citadoRodolfo Sancho). Los tres personajes están definidos a la perfección, sobre todo, en su cuarta dimensión, es decir, la que dibuja los modos y maneras de 'sus tiempos'. Así, y respectivamente, tenemos a un "Capitán Alatriste" entrañable en su versión paródica; una Marie Curie que pone el menos común de los sentidos, el sentido común Y ES LA PROTAGONISTA; y a un aventurero que por amor, sería capaz de cambiar hasta las reglas del tiempo. Y más juego que nos dará.
No perdamos de vista a los secundarios. El subsecretario de Misiones Especiales (Jaime Blanch), el bedel, la secretaria Angustias (Francesca Piñón), el mujer de los artilugios (Cayetana Guillén Cuervo, alias Irene Larra)... en los que nos detendremos en próximos post pero que, ya desde el minuto uno, nos ayudan a definir el marco por el que se moverá la historia tanto a escala logística —grande la puesta en escena del Ministerio en sí a lo "Men in Black"— como en la de contrapunto cómico —son funcionarios españoles, con toda la guasa que viene de serie—.
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| Los protagonistas de "El Ministerio del Tiempo" (RTVE 2015) |
Pero no sólo es magistral el diseño de personajes y la maquinaria que les rodea para permitir los viajes en el tiempo —"Todos los gobiernos tienen algo que ocultar, el español sólo uno y es muy antiguo", como llega a decir el personaje interpretado por Jaime Blanch—, también la trama. En el primer episodio no sólo pudimos asistir a la conformación del grupo protagonista y su misión, sino que pudimos presentar la primera de ellas y tomar el pulso al tono de la narración.
Esta narración está tejida con hilo de oro y combina con cálculo cuántico las dosis de humor con la ingeniería del viaje en el tiempo. De esta manera, sus guionistas enlazan la explicación del mecanismo de puertas del ministerio para viajar a otras épocas —léase para los que nos gustan los viajes en el tiempo, agujeros de gusano—, con las consecuencias más mundanas de ésta: "Te tengo que enseñar a usar un Tampax, ya verás que con los saltos se te descoloca la regla una barbaridad", llega decir Cayetana Guillén Cuervo a una de las novatas temporales.
Y lo mejor de todo es que "El Ministerio del Tiempo", al menos el primer capítulo, no es para nada autocomplaciente. No se conforma con los guiños anteriores, sino que se anticipa a muchas de nuestras preguntas, tomando a su público, a diferencia de otras series españolas, como un público inteligente. Hay muchos ejemplos de ello. Destacaría quizá la escena del funcionario que, cuando se siente de bajón, visita constantemente el momento en el que su equipo gana la liga; o la ojeada a la construcción del acueducto de Segovia, con un tufillo a "Perdidos" más que estudiado.
Aún así, los guionistas (el fallecido Pablo Olivares, y su hermano Javier) dejan otras tantas cuestiones sin resolver para darnos que pensar y, espero, seguir sorprendiéndonos en próximos capítulos.... Por eso lo dejo aquí, porque esta noche los funcionarios del tiempo tienen que pasar la reválida y a nosotros todavía nos queda mucho por hablar de esta serie desde en Las Fronteras del Tiempo.
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3/02/2015 06:23:00 p. m.
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